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Autor : Dédalo Comunicación - Fecha : 3 agosto 2016

Anglicismos: “Lo que el Brexit no se llevó”

Después del éxito de los antieuropeístas en el dichoso referéndum del Brexit, no han faltado las voces que se han empeñado en decir que el inglés dejará de formar parte de las lenguas de la Unión Europea y que, por tanto, ya no tendrá sentido estudiarla. Bien. Pues por si acaso alguien se lo ha creído por un segundo, permitidme deciros que el inglés está aquí para quedarse, aunque el Reino Unido se vaya con su reina a otra parte.

datos-curiosos-sobre-Shakespeare-4Más allá de la Unión Europea, el inglés nos viene por diestra y por siniestra y, si nos descuidamos, hasta nos da un bofetón en la cara. No solamente por los productos que consumimos, que también, sino porque la afilada lengua de Shakespeare se ha colado en nuestras vidas en un grado tal que los anglicismos ya forman parte de nuestro ADN español.

La avalancha empezó subrepticiamente, y como quien no quiere la cosa, en 1927, con la entrada del fútbol en el diccionario. El propio término es una adaptación del inglés football, y prácticamente todas las palabras de este campo semántico son anglicismos adaptados fonética y gráficamente al español desde hace décadas: chute (shoot), córner (corner), penalti (penalty), gol (goal).

anglicismos futbolAlgunas áreas del conocimiento nacieron en inglés y, por mucho que nos esforcemos, es complicado generalizar el uso de términos equivalentes en español. Es el caso de la informática y de Internet: aunque algunos nos empeñemos en decir correo electrónico, la mayoría de los hablantes seguirán diciendo e-mail, por pura economía del lenguaje. Sucede lo mismo con el marketing, que suena raro llamarlo mercadotecnia, con su branding, su merchandising, su camisita y su canesú y un montón de palabras terminadas en ‘-ing’ que vaya usted a saber qué significan.

Pero claro, a los españoles nos pasa como con todo, que se nos va la mano y nos creemos nuevos ricos del vocabulario, y empezamos a utilizar anglicismos por encima de nuestras posibilidades. Tiene que llegar la Real Academia Española a explotarnos la burbuja especulativa en la que vivíamos tomando prestadas palabras y más palabras sin pararnos a pensar qué significaban. En mayo, la RAE lanzó la campaña Lengua madre solo hay una, que aboga por el uso del español en la publicidad para hacer frente al cosmopaletismo que inunda los medios de comunicación.

¿Cosmopaletismo? ¿No lo habíais oído nunca? Es una enfermedad muy generalizada. Escuchad con atención a vuestro alrededor, a los que defienden que hay que dejar de estudiar inglés después del Brexit. Si no dicen que son solteros, sino singles; que no son corredores, sino runners… que se lo hagan mirar, puede que estemos ante un caso de cosmopaletismo agudo. Y es contagioso.

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