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Autor : Marian Mesonero - Fecha : 14 febrero 2018

El amor tiene su ciencia

Bueno, pues un año más San Valentín aquí está, viene ya tan feliz con sus flechas de amor para ti… lalalalalaralala… Es verdad que el 14 de febrero tiene tantos defensores como detractores y nosotros no tenemos la intención de subirnos al rin para pelear por uno u otro bando. Pero ¿por qué no?, hablemos del amor.

Está claro que hay muchos tipos y formas de amar, pero todos ellos tienen como punto común las fuertes emociones, sensaciones únicas que resultan de la unión con otro ser. Muchos expertos en el tema señalan al amor como una verdadera virtud o afecto dirigido hacia otras personas.

Sin embargo, otros especialistas tratan de explicar el amor desde el punto de vista científico. Sentimos romper el encanto, pero el amor, en términos estrictamente bioquímicos, no es más que el resultado de la acción de un puñado de hormonas que se ponen en funcionamiento cuando conocemos a alguien que nos hace “tilín”. Y es que nuestra actividad cerebral se desborda cuando nos enamoramos. De ahí que, científicamente hablando, el amor es una cuestión más de cerebro que de corazón.

Vayamos por partes. Aunque el amor es un proceso emocional desligado de elementos racionales, los efectos que tiene sobre las personas pueden ser estudiados científicamente. Cuando alguien se enamora, pierde el juicio crítico sobre el otro, incurre en comportamientos obsesivos, su conducta cambia y algunas funciones corporales se alteran.

Ya lo  dijo el filósofo José Ortega y Gasset, al afirmar que “el enamoramiento es un estado de miseria mental en el que la vida de nuestra consciencia se estrecha, empobrece y paraliza”. Esto para decir que cuando uno está enamorado no actúa mentalmente bien, según apuntan los científicos expertos en la materia. Vamos, que el enamoramiento nos deja las neuronas k.o.

Dopamina, serotonina, oxitocina, feniletilamina… ¡vaya lío de moléculas! Ellas son las culpables de que nos suden las manos, sintamos las mariposas en el estómago y se nos acelere el corazón cuando estamos con la persona amada. Todo responde a reacciones químicas, según nos explica Leonardo Palacios, estudioso de la neurobiología del amor.

“En el cuerpo se liberan unas sustancias químicas que se llaman las aminas biógenas que son dos: la dopamina, que produce las sensaciones de gratificación; y la feniletilamina, que altera los ritmos cardiacos, respiratorios y de sueño. Por otro lado, se disminuyen los niveles de neurotransmisores y la persona empieza a tener pensamientos obsesivos”, añade.

La neurobiología del amor ha permitido determinar que las personas enamoradas pasan al menos un 75% de su tiempo pensando en el ser amado. Además, suelen dormir menos, pero se levantan con mayor energía, disminuyen el nivel de dolor, son más positivas e incrementan la comunicación e interacción con el mundo. Es lógico, el cerebro nos dice que somos felices, estamos seguros y nos comunicamos mejor.

Para Helen Fisher, antropóloga de la Universidad de Rutgers (Nueva Jersey) que lleva dedicándose a la investigación del amor más de 30 años, cuestiones del corazón (en este caso de la cabeza) tienen respuesta científica. Sentimos ser un poco aguafiestas para los más románticos, pero según Fisher “el amor no es una emoción, sino un impulso, una necesidad fisiológica para el ser humano” que surge cuando el cerebro se inunda de feniletilamina a lo que responde liberando neurotrasmisores como dopamina, norepinefrina y oxitocina. También bajan los niveles de serotonina y se libera adrenalina, que inunda el torrente sanguíneo haciendo que aumente el ritmo cardiaco. La mezcla de estas sustancias hace que se creen vínculos emocionales con la otra persona y aparezcan los típicos síntomas del enamoramiento.

En cualquier caso, aunque el amor sea un hábito que nos vuelva cerebralmente adictos y aunque se deba a una serie de reacciones neuroquímicas que, todo hay que decirlo, son absolutamente fascinantes, es uno de los sentimientos más hermosos que existe… Un momento, un momento ¿hemos dicho uno?…  es el sentimiento más hermoso que existe entre los seres humanos.

Así es que hoy, 14 de febrero brindemos por el AMOR con mayúsculas. Brindemos por la solidaridad, la amistad, la empatía, la comprensión, la ternura, la protección, la concordia, el cariño, el enamoramiento, la pasión… brindemos por el amor a la familia, pareja, amigo, perro… por el amor a la vida. Brindemos hoy, 14 de febrero y brindemos mañana, y pasado y ¿por qué no? al otro también y así los 365 días del año (366 los bisiestos).

Brindemos por ese sano desequilibrio bioquímico que es el amor.

Brindemos porque el amor es lo único que crece cuando se reparte (Antoine de Saint Exupery).

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Categoría: Miscelánea

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