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Autor : Lucía Agustín - Fecha : 27 febrero 2019

Las guías de estilo, ¿publicaciones solo para profesionales de la comunicación?

Quienes leemos este blog y quienes escribimos en él creemos en la fuerza que tiene el lenguaje, en la importancia de usar bien las palabras y la ortografía a la hora de elaborar discursos coherentes y bien hilados con los que transmitir nuestros mensajes. La comunicación verbal y no verbal son las dos mitades de un todo al que nos dedicamos y que nos apasiona.

Las sociedades, en constante cambio, marcan el paso de cómo nos relacionamos con nuestro entorno, a veces desde el poder, como el de propiciar determinados cambios sociales, y otras desde la adaptación a nuevas formas de ocio, de comunicación o incluso de buscar pareja.

Sociedades más exigentes a nivel ético y moral reclaman que se den pasos hacia una comunicación libre de expresiones que podrían ser ofensivas para determinados colectivos. Existen numerosos recursos –como éstos de lo que hablamos en un post reciente– para aprender a escribir y hablar mejor, pero, ¿quién no ha dudado nunca sobre si es más conveniente decir ‘ciego’ o ‘invidente’; ‘discapacitado’, ‘minusválido’ o ‘con diversidad funcional’?

De resolver algunas de estas dudas se encargan los manuales de estilo que elaboran diversas fundaciones y asociaciones. Manuales muy interesantes y de obligada búsqueda y lectura que tratan de clarificar conceptos y permiten identificar las situaciones en las que el lenguaje no ha sido bien empleado, en áreas que van desde los colectivos discriminados hasta las enfermedades, pasando por el trabajo infantil o el terrorismo, entre otros.

Pero es que hoy es 27 de febrero y en escasos nueve días será 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Con este telón de fondo, no podía -ni debía- dejar pasar la oportunidad de hablar sobre uno de estos manuales en particular: ‘Manual de Estilo para el Tratamiento de la Violencia Machista y el Lenguaje Inclusivo en los Medios de Comunicación’, publicado hace unos meses por la Unió de Periodistes Valencians (UPV) y el Ayuntamiento de Castellón.

Son muchos los casos en los que hemos visto cómo los titulares de las cabeceras más importantes del país no han sabido (o no han querido) elegir las palabras más acertadas y pertinentes para informar, por ejemplo, de un asesinato machista.

“La violencia de género se cobra la vida de 40 mujeres en lo que va de año” o “Hallan muerta a una mujer en Borriol en un posible caso de violencia machista” son dos de los titulares para los que el manual de la UPV presenta alternativas: “40 hombres han asesinado a sus parejas en lo que va de año” o “Asesinada una mujer en Borriol en un posible caso de violencia machista”.

Tal y como explican en este manual, los medios de comunicación, del mismo modo que el habla en sociedad, son un reflejo de una cultura en la que el machismo sigue vigente. No obstante, como decíamos antes, el lenguaje tiene poder, y ese poder debe ser ejercido por los medios y la ciudadanía en general para cambiar las cosas.

Por este motivo, contrariamente a lo que su nombre pueda sugerir, no solo sirven de ayuda para los profesionales de la comunicación, sino para toda la población. Porque saber emplear las palabras y hacer que nuestros discursos no discriminen u ofendan a ningún colectivo está en nuestra mano. Una vez más, nosotros tenemos el poder.

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Categoría: Comunicación

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