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Autor : Marian Mesonero - Fecha : 29 noviembre 2017

La ‘infoxicación’ nos idiotiza

Vivimos bajo un constante flujo de información. Sin embargo, algo que en principio puede parecer una ventaja, puede acabar volviéndose en contra. Y debería preocuparnos, no solo como productores de datos, sino como ávidos consumidores de los mismos.

Y es que hoy en día basta un solo click de ratón para acceder a cualquier tipo de noticia. Debido a ello nuestro nivel de información es más alto que nunca y estamos en continuo aprendizaje, pero la capacidad de nuestro cerebro para absorber tal cantidad de datos es limitada. Si a eso unimos que, en ocasiones (más de las que creemos), esa información no es veraz o es poco rigurosa, podemos afirmar que vivimos una ‘infoxicación’, en toda regla.

El consultor Alfons Cornella, gurú de la innovación, introdujo el término ‘infoxicación’ para definir así a la intoxicación producida por exceso de información. Se la puede considerar como la “enfermedad de la sociedad digital” de principios del siglo XXI. Se produce principalmente tras la llegada de Internet, su crecimiento a nivel de usuarios y, en consecuencia, el incremento exponencial de información.

Sólo hay que hacer un repaso por la cantidad enorme de información que se consume a diario para darse cuenta de que es fundamental poner coto. Tener un buen filtro que haga más sencilla la tarea de separar el grano de la paja se convierte en una necesidad imperiosa.

Conclusión: la atención es limitada por lo que filtrar la información es la clave. No hay tiempo para llegar a todo y seleccionar se hace imprescindible. Es necesario para quien consume ese contenido, que logra poner orden y prioriza en el caos, y para quien lo produce, porque tiene a lectores menos superficiales y con una atención plena.

Hoy en día contamos con herramientas y aplicaciones disponibles en la red que nos permiten organizar el tiempo que estamos conectados, mejorando nuestra productividad y haciendo que nuestra experiencia sea más satisfactoria. Y nos alejan de la angustia que provoca la ‘infoxicación’.

Es cierto que el filtrado implica desechar y, seguramente, en el camino se queden historias que merecieron ser atendidas. Pero, es el precio a pagar para esquivar la ‘infoxicación’. Que no es ‘moco de pavo’ porque acabamos de ‘informarnos’ de que el síndrome se acompaña de manifestaciones tales como dolor de estómago, pérdida de visión, problemas de atención y concentración, dificultad para el análisis y la toma de decisiones, búsqueda constante de más información, ansiedad, estrés y trastornos del sueño.

Informados sí, pero no saturados.

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