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Autor : Dédalo Comunicación - Fecha : 1 febrero 2017

Regla SMART: objetivos ‘inteligentes’ para conseguir resultados eficaces

La llegada del nuevo año siempre viene acompañada de esos propósitos que nos marcamos en el momento en que terminamos de tomar las doce uvas. Al principio comenzamos dispuestos a cumplir todo aquello que nos hemos propuesto, pero la mayoría de las veces esa ilusión se va desinflando al ver que no conseguimos llevar a cabo nuestras buenas intenciones. ¿Y por qué ocurre esto? Probablemente, porque no hemos sabido definir bien nuestros objetivos.

A la hora de diseñar una estrategia, tanto en el terreno personal como en el profesional, es esencial que establezcamos unas metas claras que nos permitan visualizar el resultado que queremos alcanzar. Para ello es recomendable utilizar la regla SMART, creada en 1981 por el profesor e investigador George T. Doran, y que define las cinco características que deben considerarse al establecer objetivos.

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El nombre de la regla SMART puede traducirse como ‘inteligente’ o ‘astuto’ y es el acrónimo formado por las iniciales de los cinco conceptos que vamos a aplicar:

S: Específicos (Specific). Tener unos objetivos específicos nos va a permitir mantener nuestro enfoque de forma clara. Cada uno de esos objetivos debe contener una acción determinada, por lo que cuanto más concretos y detallados sean, mejor. Lo ideal es que responda a qué queremos lograr, dónde, cuándo y cómo. En el ámbito de la comunicación digital, un objetivo específico sería aumentar la notoriedad de nuestra marca mediante la creación de contenido de interés enfocado a nuestro público objetivo.

M: Medibles  (Measurable). Como bien apuntan las palabras del físico y matemático británico Lord Kelvin: “Lo que no se define, no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre”. Un objetivo medible nos da la posibilidad de analizarlo y compararlo para saber cuánto nos queda para llegar a la meta. A la hora de diseñar una estrategia en redes sociales, una meta cuantificable sería el aumento de nuestra comunidad online, que puede medirse observando el número de nuevos seguidores en nuestros canales.

A: Alcanzables (Achievable). Antes de nada, debemos plantearnos si estamos ante un objetivo alcanzable o si quizás estamos apuntando demasiado alto. Para ello debemos tener en cuenta nuestras fortalezas y oportunidades, pero sobre todo nuestras debilidades y amenazas. Por ejemplo, sería un error marcarnos como objetivo alcanzar un número de visitas muy elevado si acabamos de arrancar una web.

R: Relevante (Relevant). De nada sirve que tengamos en mente un propósito ambicioso si no concuerda con la estrategia de nuestro plan de comunicación o con la misión y la visión de nuestro negocio. Quizás debamos plantearnos si el objetivo se adapta al contexto en el que nos encontramos.

T: Tiempo límite (Time-bound). El último de los puntos de la regla SMART requiere que los objetivos tengan un plazo de tiempo límite para cumplirse, ya que si no se convertiría en un objetivo demasiado abierto y correría el riesgo de no realizarse.

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Categoría: Comunicación, Miscelánea

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