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Autor : Alejandra Brandolini - Fecha : 2 diciembre 2015

Steve Jobs y la comunicación interna

Si existiera un ranking de líderes que no se distinguen por tener buen carácter, Steve Jobs habría estado en esa lista. Es más, seguramente ocuparía una posición de privilegio en el top ten. Él mismo dijo alguna vez que estaba al tanto de su fama de tener un carácter desagradable, pero “no conocí a nadie que se haya ido de Apple por esto”. Entonces, ¿qué hizo que Apple genere un fanatismo extremo entre sus empleados y los amantes de la marca? En el poder de la comunicación podría estar la clave.

Si Jobs hubiese trabajado en comunicación interna, seguramente habría sido un defensor acérrimo de los principios que internalizó en su propia compañía. A continuación van algunos de ellos:

CONCENTRARSE EN LO IMPORTANTE:

El exceso de información seguramente es tan nocivo como la falta de la misma. Concentrarse en lo importante es, ante todo, saber qué comunicar y hacerlo en el momento preciso. Decían que el CEO de Apple se reunía con su gente para hacer una lista de temas sobre los que era necesario trabajar, y después de hacer esa lista comenzaba a tachar cuestiones hasta dejar sólo una, de la que realmente era importante ocuparse. Lo mismo podemos hacer con la comunicación interna para no generar un caos de información en nuestros colaboradores. Lo importante es reconocer los mensajes clave que la organización quiere y necesita comunicar en cada momento.

SIMPLIFICAR LOS MENSAJES:

Las personas tenemos una capacidad limitada para absorber información. De hecho, cuando hablamos de comunicación interna, la atención y la memoria selectiva funcionan de modo aún más extremo. Simplificar significa dar con el tono correcto de la comunicación y darle protagonismo al mensaje clave que se quiere compartir. Esto no es desatender la creatividad, es detenernos en la última pregunta de todo proceso de comunicación ¿el mensaje llegó al destinatario? ¿el mensaje que llegó es el que quería que llegara?

La magia de los productos de Apple no está tanto en la tecnología punta, o en su diseño innovador, como en la facilidad de uso que tienen, y que hace que sus clientes y empleados sientan que tocan el cielo con las manos al estar cerca del mundo de la manzana. Simplificar los mensajes es eso: hacerlos comprensibles para nuestro público interno.

FOMENTAR EL CARA A CARA:

Jobs fue dejando a su paso espacios colaborativos. Sin ir más lejos, Pixar fue un emblema de la importancia que Steve le daba al encontrarse y reunirse. Y sin duda, en una época en la que la tecnología se ha convertido en la dueña de nuestro tiempo, generar mayores espacios de intercambio cara a cara cobra una relevancia absoluta para volver a humanizar las empresas. Es necesario desacralizar el mail como herramienta certificadora de comunicación, y volver a confiar en el valor de la palabra y las personas. Para esto, el contacto interpersonal es la herramienta por excelencia. Abandonemos los e-mails kilométricos que pueden resumirse en una reunión de 30 minutos.

Volvamos al cara a cara, porque es la única manera de recuperar la confianza y fomentar la colaboración en tiempo real.

MANTENER EN ALTO LA VISIÓN:

Es el mensaje clave por excelencia y el que acaba diluyéndose en las urgencias del día a día. Cuando una organización logra mantener la visión en top of mind de lo que comunica, es cuando todos sus colaboradores se involucran. Porque es ahí donde el ejemplo, las conductas y los comportamientos de cada una de las personas que hacen a la compañía cobran sentido reflejándose en sus actos, en sus modos de hacer, de hablar. Ahí están Apple y su “think different”.

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