Ha llegado su momento. La comunicación interna ya no volverá a ser optativa, algo a lo que podemos dedicar unos pocos recursos si nos sobra algo de tiempo, la última en la lista de prioridades, la gran olvidada dentro de los planes estratégicos de comunicación. Es cierto que esta escalada de puestos en la lista de prioridades de las empresas se debe a necesidades como: la retención de talento como arma competitiva, la idea de que los propios empleados son los principales embajadores de una marca o la de que las empresas más eficientes y productivas son aquellas que cuentan con trabajadores satisfechos. ¿Y cómo se consiguen estas metas? Usando la comunicación interna igual que venimos usando la externa como una herramienta de gestión.
