Hay refranes para todos, sería raro no encontrar en el extenso refranero español una máxima que no resumiera certeramente lo que queremos decir. El usado para encabezar esta entrada es de los más conocidos, y los herreros a los que nos…
Que la historia del pequeño Nicolás haya llegado a las páginas del New York Times convertida en ejemplo de cómo se hacen las cosas en nuestro país es una malísima noticia para la marca España. El artículo del corresponsal Raphael Minder …
Conclusiones de la jornada organizada con Dircom y con el apoyo del ICEX Cómo avanzamos en la anterior entrada, el pasado martes celebramos junto a la Asociación de Directivos de Comunicación, Dircom, y contando con el apoyo del ICEX, una jornada…
A menudo ponemos el grito en el cielo al ver que nuestros hijos adolescentes cometen errores gramaticales que harían que Cervantes se revolviese en su tumba. Achacamos sus faltas de ortografía al hábito que han adquirido por el uso de las…
La crisis de los medios y la búsqueda de un nuevo modelo de negocio que haga rentable la producción de información periodística, y subrayamos la palabra periodística, esto es, información de interés, rigurosa, contrastada y contextualizada, se ha convertido en tema…
Hace apenas cuatro años que el común de los mortales empezó a descubrir las redes sociales. En 2008 Facebook adelantaba a Myspace respecto a número de usuarios y se convertía en la red social líder del mundo. A finales de este…
No nos cansamos de repetirlo, es esencial comunicar. La comunicación es una cuestión fundamental en cualquier empresa. Es más, pocos aspectos suelen llegar a ser tan determinantes en su crecimiento como una adecuada comunicación.
Las grandes empresas conocen muy bien estos temas. Sin embargo, la mayoría de los emprendedores entienden la comunicación como un agujero negro capaz de consumir una cantidad infinita de tiempo y recursos. Y, precisamente, esas son dos variables de las que ellos carecen.
Como apuntó Roberto en la entrada inicial de este blog, en Dédalo celebramos diez años. La realidad es que tanto él como yo llevamos más de veinte ayudando a empresas, asociaciones y otras instituciones a manejar su comunicación.
A principios de 2002, vivíamos en el esplendor de una sociedad rica y globalizada, marcando campanadas despersonalizas de vértigo consumista.
