En Dédalo recibimos el 2017 con las pilas cargadas. Nuevos proyectos, nuevas ilusiones y, sobre todo, muchas ganas han hecho que estemos en mitad de febrero casi sin darnos cuenta. Sin embargo, hay momentos en los que todos necesitamos desconectar, y más trabajando en el mundo de la comunicación. No lo decimos nosotros, según un estudio realizado por CareerCast.com, la nuestra fue una de las carreras profesionales más estresantes del pasado año.
La ministra de Empleo, Fátima Báñez, nos sorprendió en diciembre con unas declaraciones a modo de anticipado regalo navideño. En su comparecencia en la Comisión de Empleo del Congreso avanzó un pacto nacional por la conciliación y la racionalización de los horarios, o lo que es lo mismo, que la jornada laboral termine a las 6 de la tarde. Aún no sabemos cómo tiene previsto afrontar esta patata caliente el Gobierno. Por si acaso, la responsable de la cartera de Empleo puso la pelota en el tejado de las grandes empresas, por eso de que prediquen con el ejemplo.
Escribir esta carta en el mes de diciembre se ha convertido en una tradición para el equipo de Dédalo. Durante unos días vuelan los correos conteniendo peticiones de todo tipo, hemos intentado poner un poco de orden y estructura, aprovechando el know-how adquirido a base de redactar notas de prensa . Allá vamos.
Los alumnos de College For International Studies, filial en España del Endicott College de Boston, han visitado nuestras oficinas para asistir a una clase impartida por Andrew Hazell, socio fundador de Dédalo Comunicación.
Creo que no hay nadie que ponga en duda la afirmación de que un empleado feliz es un empleado más productivo pero, con frecuencia, lo difícil para un directivo es ponerlo en práctica. Y es que cuando toca definir el plan estratégico de la compañía, presentar el presupuesto del año o concretar los objetivos de un departamento, a los mandos se les suele olvidar la felicidad para centrarse en los resultados. Desgranamos las diferencias entre gestor de resultados gestor de personas.
Los lugares de trabajo son a menudo esos espacios complejos con una frecuente desconexión emocional entre jefes y empleados. No siempre se trabaja con las expectativas y la comodidad que uno desearía. Presiones, estrés, horarios imposibles, escasa comunicación entre los miembros que conlleva no solo a la improductividad y a la ineficacia de esa empresa, sino a la infelicidad de los trabajadores. Una insatisfacción no facilita en absoluto el rendimiento de la compañía, como ya apuntábamos anteriormente, un trabajador feliz es más productivo. Por lo que si nuestros trabajadores no están agusto estamos ante la pescadilla que se muerde la cola.
Hemos celebrado un interesante acto en la Cámara de Comercio Franco-española, en copatrocinio con la empresa experta en bienestar corporativo, Psya. Se abordó la importancia, para la gestión empresarial, de la puesta en marcha de políticas de escucha al empleado. Este…
