Comunicación para la competitividad y el liderazgo

No nos liemos ni confundamos. La Comunicación es una palanca para la competitividad y el liderazgo en cualquier empresa. No es un factor de gasto, sino de inversión. Es estratégica y debe incluirse en cualquier organización que busque el éxito.

Atravesamos una pandemia que ha cambiado nuestras vidas. También las de las empresas en todos los ámbitos de actividad.  Incluso aquellas que se perfilan como beneficiadas por los nuevos tiempos, léase comunicaciones, digitalización, electrificación, energías renovables, big data…

Conversar bien con el entorno para salir ganadores de la crisis

Las empresas sin una buena conversación con su entorno lo van a tener más difícil y pueden fracasar en su carrera por superar la crisis. Es muy fácil salir de esta situación como ‘perdedores’, aun teniendo muchas ‘papeletas’ para ser ‘ganadores’.

La COVID-19 ha convertido en estratégica la transmisión de valores como la seguridad de las personas, la transparencia, la credibilidad, la flexibilidad, la sostenibilidad… Y esto exige una comunicación adecuada que genere confianza entre la empresa y su público objetivo.

Plantearse la comunicación como ‘postureo’ empresarial es un grave error. Si es estratégica hay que dotarla de recursos internos y externos.  Y hay amplia bibliografía académica que fija la necesidad de las empresas de incluir a la comunicación en el proceso de toma de decisiones. Tanto si hablamos de crisis y comunicación interna, como si se trata de una comunicación externa.

La comunicación no es gasto, es inversión

Es cierto que justificar la inversión en los tiempos actuales es un reto. La razón suele ser una visión cortoplacista de la comunicación empresarial, en lugar de enfocarlo como se haría con la compra de una empresa o cualquier otra inversión más.

De igual manera que ya tenemos todos claro que una fusión no tiene éxito si no se implica a los empleados, también debemos tener presente que la empresa que no escuche a su entorno eleva peligrosamente sus riesgos.

La escucha del entorno implica diálogo. Y sin una estrategia de comunicación, ni el diálogo con los empleados, ni con los clientes, ni con los líderes de opinión será posible. Además, esa función de ‘ojos y oídos’ de la organización exige profesionales de la comunicación bien entrenados para procesar la información y ayudar en la toma de decisiones.

Obviamente, como en cualquier otra línea de actividad de la empresa, la comunicación debe contar con medidores de eficacia ajustados a sus cometidos. Herramientas que permitan determinar si se están cumpliendo sus objetivos en términos de relevancia, presencia, influencia y el resto de valores que contribuyan a fortalecer la marca.

Para transmitir liderazgo se necesita comunicación

La frase ‘líder en su segmento’, aunque manoseada, es hoy más importante que nunca. En un entorno multioferta e hipercompetitivo está cada vez más asentada la capacidad de las personas para buscar, comparar y elegir la mejor opción de entre las posibles.

Si una empresa no tiene vocación de liderazgo en su segmento está perdiendo oportunidades a raudales para posicionar sus productos y servicios. Y todo lo que hace falta para transmitir liderazgo necesita de comunicación, tanto interna como externamente.

José Luis Guzmán
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