Comunicación no verbal: a más autodominio, más creíbles

Hoy hablamos de comunicación no verbal. Hay una máxima en comunicación que debemos tener presente en todas nuestras reflexiones y acciones: somos lo que transmitimos. O dicho de otra manera, lo que hacemos que perciba el público al que nos dirigimos, con respecto a una persona, una empresa, un hecho o noticia…

Hemos traído a este blog en otras ocasiones la importancia de la credibilidad, y de la transparencia para lograr la confianza de un interlocutor, de un público. Hoy ahondamos un poco más, y apuntamos que aún trabajando con la verdad, siendo básico, no basta. Igual de básica en nuestra interlocución ‘one to one’ es otra herramienta: la comunicación no verbal.

Captar la atención

En un entorno donde los públicos que nos interesan asisten al bombardeo cruzado de millones de mensajes por día, captar su atención requiere de técnicas y estrategia de comunicación. Esta tarea empieza por simplificar los mensajes, limpiar el polvo de la paja y quedarnos con lo que nos interesa. Lo esencial para el objetivo que nos hemos marcado.

Pero toda la fortaleza de un mensaje bien elaborado, hasta el punto de hacerlo simple y efectivo, puede perder mucha o toda su eficacia si no se presenta adecuadamente. Aquello de que las formas son tan importantes como el fondo. Expresión sublime la de “El gran dictador”, de Charles Chaplin.

Chaplin en “El Gran Dictador”

La verdad no basta

Trabajar con mensajes implica, en ocasiones, matizar aspectos menos interesantes para el cliente y reforzar aquellos otros que abundan en sus objetivos más inmediatos. Alguien puede pensar que se trata de faltar a la verdad. Nada más lejos de la realidad. Se trata de cuidar la selección y elaboración de los mensajes para ayudar a los objetivos. Insistimos… sólo la verdad no basta, hay que saber transmitirla.

Por utilizar un símil futbolístico. El jugador puede estar perfectamente posicionado en el área, con un hueco en la defensa que permite el tiro, y una visión del chute clarísima que sólo puede acabar en gol. Sólo falta una correcta ejecución. Si el tiro es preciso el balón acabará en el fondo de la red, pero si no lo es, se perderá fuera del arco rozando el palo. Esa oportunidad no volverá. La forma… es tan importante como la idea.

La primera impresión

Aquí radica la importancia de la comunicación no verbal. Una herramienta de ejecución de la jugada que puede hacer que nuestro mensaje toque la red o se pierda en el fondo de la grada. No hay una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión. Desde que Charles Darwyn, en su obra “Las emociones en el hombre y sus animales” (1872) hizo sus observaciones sobre el lenguaje no verbal, se ha escrito mucho. Pero hoy parece comúnmente aceptada la Regla de Albert Mehrabian, según la cual, el 93% de lo que transmitimos no está en las palabras.

Seleccionar las palabras es importante, pero saber acompañarlas, a la vista de las opiniones de los expertos, lo es mucho más. Hay bastantes aspectos que se han estudiado, pero apuntamos aquí elementos de la comunicación no verbal que hay que cuidar y trabajar:

  • Expresión facial y gestos
  • Posturas
  • Apariencia
  • Háptica (Tacto)
  • Proxémica (Ubicación en el espacio)
  • Paralenguaje (Volumen, tono, velocidad)

Un buen dominio de todas ellas forma parte de la práctica diaria en una correcta gestión de la comunicación. La mejor herramienta del lenguaje no verbal es que nos creamos lo que transmitimos. Pero además, a mayor autocontrol de todo lo que transmitimos sin palabras, abundamos en nuestra credibilidad y en el éxito de nuestra tarea: COMUNICAR CON EFICACIA.

José Luis Guzmán
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