Crece el hermano pequeño

No han pasado tantos años desde que el periodismo ambiental era cosa de unos cuantos “chiflados” que querían cambiar el mundo. Para ello aprovechaban los medios a su alcance y denunciar o poner de manifiesto realidades que, desgraciadamente, en muchos casos, se han ido cumpliendo.

En el año 1992, la ONU plantó la primera semilla con la I Cumbre de Río de Janeiro. Allí se sentaban las bases del desarrollo sostenible en todos aquellos ámbitos relacionados con la salud, la contaminación del aire, la gestión de los mares, montañas y bosques, los recursos hídricos, la agricultura y los residuos. Río también fue el escenario de algo que germinaría cinco años más tarde, la firma del Protocolo de Kyoto, cuyo objetivo es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Pero el periodismo ambiental seguía siendo un reducto minoritario destinado a muy pocos, con escasas secciones en los medios de información general o económica y con publicaciones técnicas de difícil acceso.

Y llegó la era digital, que ha supuesto un salto cuantitativo y cualitativo en el mundo del periodismo y ha sido un auténtico revulsivo en el del periodismo ambiental. Redes sociales, blogs y nuevos medios on line compiten con el periodismo tradicional ofreciendo al lector un abanico de propuestas mucho más amplio y al alcance de cualquiera.

En los últimos años, decenas de iniciativas se han abierto camino para contar toda la actualidad del medio ambiente y analizar los estrechos lazos entre el mundo natural y la economía o la política de alto nivel. Y Madrid será los próximos días 6 y 7 de noviembre sede de las II Jornadas Internacionales de Periodismo Medioambiental, organizadas por Unidad Editorial.

Este foro nos permitirá establecer un estrecho contacto con los mejores profesionales en este ámbito tanto de España como de Europa y Estados Unidos, además de poner en su lugar una profesión que lleva décadas buscando su espacio. Parece que, por fin, el hermano pequeño se ha hecho mayor.

Juana Jiménez

Soy una convencida de que somos lo que comunicamos… y lo que nos callamos. Creo que con la conciliación, además de la laboral, la que debemos mostrar en los debates y la discrepancia, se llega mucho más lejos. El mejor master, un viaje. Cuando no estoy por aquí dedico mi tiempo a mi blog de viajes.
Juana Jiménez
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