Los alumnos de College For International Studies, filial en España del Endicott College de Boston, han visitado nuestras oficinas para asistir a una clase impartida por Andrew Hazell, socio fundador de Dédalo Comunicación.
Cuando hablamos de comunicación, pocos profesionales tienen dudas sobre estas tres premisas. La primera es que la comunicación es una herramienta clave para alcanzar los objetivos empresariales y no al revés. Así que lo primero que hay que abordar es la estrategia de comunicación.
Con frecuencia, las empresas e instituciones recurren a sus departamentos de comunicación y a sus asesores en la materia para alcanzar “con una nota de prensa o una entrevista” aquello que son incapaces de conseguir con su gestión. Se obcecan en el “hay que hacer cosas” como si conseguir mucha cobertura informativa fuera a suplir lo que se tiene que despejar en el plan estratégico de la compañía.
Desde 2011, el último viernes del mes de noviembre tiene un nuevo significado para los consumidores españoles: es la celebración del Black Friday, el día que inaugura la temporada de compras navideñas con importantes descuentos en tiendas y grandes almacenes.
¿Habéis visto el anuncio de la Lotería de Navidad? ¿Y qué os ha suscitado? ¿Sois fans o detractores? Basta un vistazo a las redes sociales para darse cuenta de que no ha pasado desapercibido. Eso es bueno tratándose de un anuncio, ¿no? Es parte de su cometido: llamar la atención, algo que se ha puesto muy difícil, o eso dicen. Abiertamente os digo que estoy en el grupo de los detractores, aunque aquí, en Dédalo, también tiene sus defensores. Después de reflexionarlo un poco, a lo que ha contribuido el debate con mis compañeros, os cuento por qué no me gusta.
Hasta la idea más compleja del mundo, seguro que alguien con talento puede desgajarla hasta convertirla en un mensaje claro y sencillo para que cualquiera pueda comprenderlo. Esto es justo lo que supone una infografía y curiosamente es una de las premisas aplicable a cualquier tipo de comunicación: la simplificación de un mensaje para que pueda transmitirse.
Comunicar no es lo mismo que informar. Ni es lo mismo, ni es cuestión de matices. Vivimos rodeados de información pero nos comunicamos menos que nunca. El incremento de información no crea necesariamente más comunicación. Y no es que lo diga yo, investigadores multidisciplinares como Gregory Bateson sostienen que el exceso de información en lugar de aproximarnos nos aleja. A ese fenómeno aludía también el pensador europeo de referencia en el ámbito de la Semiótica, Paolo Fabbri, en una conferencia ofrecida en una de sus recientes visitas a España.
Todas nuestras acciones comunican. La manera en que nos dirigimos a alguien, las decisiones que tomamos, la fuerza que empleamos al dar un apretón de manos… Todo comunica. ¿Y lo que no decimos o hacemos? También. Los silencios, las respuestas vacías o la falta de transparencia dice más de nosotros que las propias palabras.
Hemos destacado cinco y no siete porque tampoco es cuestión de fustigarnos nada más empezar el curso. Pensamos que estos son los errores más imperdonables en la tarea de comunicar. Se trata de los cinco pecados capitales del comunicador que tienen consecuencias inmediatas y repercusiones en el largo plazo.
La comunicación corporativa es más que enviar mensajes sin criterio ni estrategia, se trata de crear una identidad. Dotar a una empresa de atributos propios que la identifiquen y diferencien en el mercado.
