English
Autor : Ana Martínez - Fecha : 20 marzo 2019

WhatsApp entra en campaña electoral

Obama se convirtió en 2008 en el primer político que utilizó las redes sociales en su histórica campaña bajo el slogan “Yes we can”. A fecha de hoy, a un mes para las elecciones generales, las redes sociales se han convertido en un canal imprescindible para la elección de cualquier cargo público.

Uno de los beneficios más obvios del uso de las redes sociales en política, es la capacidad de los partidos políticos y de sus líderes de llegar de forma directa a la ciudadanía sin la intervención de los periodistas. Y en España ¿cuál es la red social más utilizada? Tal y como señala el último Estudio Anual de Redes Sociales, WhatsApp, que ya supera los 25 millones de usuarios en nuestro país, es la aplicación social móvil mejor valorada por los usuarios españoles de Internet, por encima de Facebook, Twitter o Instagram. Además es la App que más veces consultamos durante el día, concretamente cada hora y media, y con un perfil de usuario de 38 años.

Con estas cifras encima de la mesa, a nadie le extraña que la verdadera batalla electoral se esté gestando en nuestros teléfonos móviles. La propaganda electoral que llega a nuestros buzones es lo de menos, los mítines que retrasmiten en la televisión no calan en la conciencia colectiva,…  la auténtica comunicación política está germinando en los ‘smartphones’.

Por otro lado, está demostrado que la mayoría de los ciudadanos confían más en la opinión y recomendaciones de familiares y amigos, y es aquí donde WhatsApp se ha convertido en la herramienta política más eficaz de cualquier campaña electoral. Muchos usuarios serían incapaces de compartir un contenido polémico en Facebook, en Twitter o Instagram. El posible escrutinio público y poner en juego nuestra responsabilidad profesional nos obliga a ser más cautelosos en las redes sociales más abiertas. Un cuidado que la mayoría de los usuarios no tienen en cuenta con WhatsApp.

En WhatsApp el usuario actúa de forma distinta. Reenviamos los memes, mensajes o chascarrillos a aquellas personas a las que podría gustar el contenido, interesar la información o comparten punto de vista (al menos, en parte) sobre el asunto en cuestión. WhatsApp es un espacio más reservado, menos expuesto y donde además ejercemos el control sobre el envío, por lo que los usuarios se sienten más libres de compartir propaganda política.

Como hemos comentado, la población confía poco en los políticos y en las instituciones, pero sí lo hace en sus amigos. Por lo que el receptor suele creer a la persona que le remite la información, sin tener en cuenta la fuente de quien procede. Si a esto le sumamos la capacidad de viralidad que aporta WhatsApp, su inmediatez y el nulo coste de la propagación de la información la convierten en una de las herramientas políticas más potentes para trasladar mensajes políticos.

La parte negativa del nuevo tablero de juego es que WhatsApp ha entrado en campaña electoral, pero de la mano de las ‘fake news’. La humanidad lleva siglos conviviendo con información tergiversada o directamente falsa, pero WhatsApp nos ha puesto las noticias falsas  en la palma de la mano. Cuando la sociedad desconfía de las instituciones, sólo acaba por creerse aquellas noticias que están dentro de su sesgo ideológico y que confirman su opinión. Como tratamos en este post, la imposibilidad de trazar una línea clara hasta las fuentes es un problema con profundas implicaciones políticas y sociales.

Tenemos  la responsabilidad democrática de revisar la información que recibimos a través de nuestros dispositivos con mirada crítica. No bajar la guardia en WhatsApp es responsabilidad de todos.

Compartir En Facebook
Compartir En Twitter
Compartir En LinkedIn

Categoría: Actualidad

Etiquetas: , ,

Deja tu comentario