Anglicismos: ‘La gente quiere ser guay’

“La gente quiere ser guay”. Tú quieres ser guay, yo quiero ser guay y todos queremos ser guays. Y queremos que se nos note. Vestimos ropa a la moda, compramos un coche molón y escogemos unas palabras frente a otras, sobre todo anglicismos, porque queremos ser guays.

Hace unas semanas me topé con un hilo de @nimbusaeta en el que expresaba justo esto, y me sacó una sonrisa, porque me acordé de los gurús del marketing que saltan cada dos por tres como publicidad en los vídeos de YouTube. Y a lo mejor tienen toda la razón y necesito eso que ellos venden, pero cada día me entero menos cuando hablo con esta gente por todos los anglicismos que utilizan. Me ponen de los nervios. Dime que a ti te pasa igual.

Los anglicismos del marketing

A mí me da la sensación de que se creen especiales utilizando términos rarunos de origen anglosajón con gente que no es de su mundo —report, insight, tracking, lead, branding, benchmarking, upselling, meeting, briefing… ¡la propia palabra marketing! ¿No hay palabras en español para todo esto? ¿En serio me lo dices? Seguro que hay algunos conceptos nuevos que aún no tienen nombre en español —no te lo discuto— pero no es posible que tres de cada cinco palabras estén dentro de esa categoría.

De hecho, el otro día una compi inglesa me hablaba del colmo de los colmos. El acabose. Reuniones entre ingleses y españoles en español en las que los ingleses no sabían de qué demonios hablaban sus interlocutores por toda la jerga en supuesto inglés que usaban. Ingleses que no entienden inglés. Dime que a ti también te parece surrealista.

Y lo cierto es que los anglicismos no tienen la exclusiva de ser incomprensibles. Esto también lo decía el hilo de Twitter. De hecho, los abogados siempre han utilizado términos hipercultos en un español un tanto arcaizante que nadie entendía. No es nuevo. Los médicos también tienen esa fama. Y los mecánicos. “Oiga, dígamelo en cristiano”, que diría mi abuela.

De hecho, la RAE y el Ministerio de Justicia tienen una iniciativa desde 2014 por la que se pretende modernizar el lenguaje jurídico para que sea más claro y accesible a todos los ciudadanos. Las principales instituciones jurídicas ya se han sumado al protocolo para el fomento de un lenguaje jurídico moderno y accesible. Y, aunque a priori parece beneficioso, a mí esto me tiene acojonada. ¿Te imaginas a los abogados y a los jueces también con la matraca de los anglicismos y el briefing, el call y meeting?

Pero mira, gente que va de guay ha habido siempre. Seguro que tú también sientes que yo voy de guay cuando hablo de términos arcaizantes. Y es que el ser humano es así: necesita encajar en un grupo, ya sea por su forma de vestir, por su peinado o por las palabras que utiliza. Los de marketing quieren encajar con los de marketing, los abogados con los abogados y yo quiero encajar con los tiquismiquis de la lengua, como yo. La gente quiere ser guay. No hay más tutía.

Sobre los anglicismos, dice Elena Álvarez Mellado  en Anatomía de la lengua  que “el postureo léxico es una razón tan válida como otra cualquiera para incorporar un término si los hablantes consideran que les compensa la incomodidad inicial de traerse una palabra foránea”. A mí no me compensa. Yo no me entero. Pero hay a gente que sí. Qué le vamos a hacer. Seguiré haciéndoles la guerra de guerrillas desde este blog e intentando traerles al lado luminoso de la fuerza: ¡hablad en español, copón!

Marina Zamarreño
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