Después de Facebook, Twitter, LinkedIn, Instagram, Pinterest, TikTok, Youtube, Snapchat… ¿Hay espacio para más plataformas sociales? La respuesta es sí, a la vista del boom que está viviendo Clubhouse en las últimas semanas. El audio-chat en directo que pusieron en marcha…
Se sabe que la visión no depende sólo del ojo y sus conexiones cerebrales. Resulta que cuando vemos estamos utilizando también otros sentidos. La conformación de una imagen y su comprensión se realizan a través de la interacción de una enorme…
No hay duda, hoy el tiempo vuela- ¡y más rápido que nunca!-. Estamos en la era de la inmediatez donde la sociedad demanda servicios a las empresas “aquí y ahora”. Por ello, a la hora de comunicar y de relacionarnos con…
Se habla mucho de los influencers y su poder de convocatoria pero en los últimos tiempos esta figura se ha ido especializando hasta surgir un nuevo influencer que puede ser mucho más eficaz para las campañas de nicho, es el prosumer. Este término nace de la conjunción de productor y consumidor y sirve para nombrar a aquel consumidor fiel y con gran poder de convocatoria a través de las redes sociales. Podríamos decir que es la “digievolución” del prescriptor offline adaptado al mundo online.
Escribir esta carta en el mes de diciembre se ha convertido en una tradición para el equipo de Dédalo. Durante unos días vuelan los correos conteniendo peticiones de todo tipo, hemos intentado poner un poco de orden y estructura, aprovechando el know-how adquirido a base de redactar notas de prensa . Allá vamos.
Según los últimos datos presentados por @LaunchmetricsSP en el InfluenceOne16, el 70% de los Dircoms ha contado con un plan de influencers para el 2017.
La comunicación con este público objetivo se ha convertido en una herramienta más de las estrategias de relaciones públicas de las compañías. Los influencers despiertan el interés de las marcas, ya que les permiten conectar con los consumidores generando un engagement imposible de conseguir a través de otras plataformas.
Cuando hablamos de comunicación, pocos profesionales tienen dudas sobre estas tres premisas. La primera es que la comunicación es una herramienta clave para alcanzar los objetivos empresariales y no al revés. Así que lo primero que hay que abordar es la estrategia de comunicación.
Con frecuencia, las empresas e instituciones recurren a sus departamentos de comunicación y a sus asesores en la materia para alcanzar “con una nota de prensa o una entrevista” aquello que son incapaces de conseguir con su gestión. Se obcecan en el “hay que hacer cosas” como si conseguir mucha cobertura informativa fuera a suplir lo que se tiene que despejar en el plan estratégico de la compañía.
Según la RAE, reputación significa “opinión o consideración en que se tiene a alguien o a algo”. Según los expertos en comunicación, “la reputación de una empresa es el resultado de la imagen de aquellos que la integran y de sus actos y de la forma en que estos son percibidos por sus grupos de interés”. Por tanto, la reputación online es el reflejo de nuestro prestigio y de la consecuencia de nuestros actos en Internet. Sí, suena redundante, pero no hay que olvidar que de nada sirve tener en marcha un plan de comunicación brillante y una imagen intachable si en la red nuestra huella deja bastante que desear.
Ahora que ya vamos interiorizando que la transformación digital no es optativa, que es asignatura obligatoria si queremos que nuestras empresas tengan futuro. Ahora que algunos, los más aplicados de la clase, ya se atreven a esbozar estrategias digitales para empresas analógicas, señalando caminos y rutas que pueden ayudarnos en esa transformación, que más bien es una revolución. Ahora, decimos, parece que por fin nos hemos puesto de acuerdo en algo: a más digitalización mayor factor humano.
